Esta mañana va y me dice mi padre que ha visto a V, una antigua compañera del cole, que van a hacer una cena el viernes, bla bla bla. Mi padre, ya sabiendo mis ganas de ir a tales eventos, ya le ha dicho que no sabe que planes tengo yo para el viernes.
Pues mira, igual el viernes no hago nada, pero prefiero ver crecer la hierba de mi jardín imaginario (si, imaginario, que pasa? en un piso es dificil tener cesped, vale?) antes que ir con semejante gentuza y compartir el mismo espacio vital.
Mira que ya han hecho un montón de cenas estúpidas y mira que les he soltado un montón de excusas para no tener que verles el careto, pero nada. ¿Hola? ¿Pilláis la indirecta? No, se ve que no, es pedir demasiado.
No, no es que mi etapa en el colegio fuera mala y me torturaran o algo así (ok, a mi no me tortura nadie, faltaría mas). Al contrario, fue bastante buena y todo. Pero la gente crece y la gente se vuelve gilipollas y estúpida y la palabra escoria cobra nuevos significados.
Generalmente, la gente que se me va quedando atrás no la echo de menos para nada. Hay gente que ni siquiera puedo ver, como esta gentuza. Hay otros, que igual para saludar y hablar un rato pues no me importa, incluso me da curiosidad. Lo que no comprendo es cuando la gente simplemente por compartir un pasado en común ya se crea que hay una relación que nunca ha existido y vayan montando cenitas estúpidas en plan revival.
Pues no. Si voy a una estúpida cena (y mira que la palabra ya me da hasta urticaria, yo no soy de ir a cenas multigrupales de estas) será con gente a la que considere o haya considerado amigos en algun momento de mi vida. Y no con gentuza que ni aguante en estos momentos.
Pero mira... El pasado, aunque huyas de él, te persigue. Pero yo soy más rápido.
miércoles 16 de julio de 2008
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1 comentarios:
A veces mola ir a esas cosas, aunque sólo sea para reírte de ellos xDDD
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